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lunes, 21 de septiembre de 2020

Vuelta a la C913

Participantes: Arturo Martinez, Alberto Tubilleja, Africa Marquez y Cristian Sampedro.


Pues volvemos a la cueva después del confinamiento y de varios meses sin ir por allí, a ver cómo estaba la casa después de tanto tiempo sin visitarla.
Un viernes algo fresco, el del 25 de septiembre para ser exactos, con ritmo caribeño y tranquilidad, ya que íbamos bien de tiempo, cenamos algo en Bustablado que ya había ganas de comer.
Preparación de petate, repartir comidas y logística, al coche y pista para arriba.
Con las espaldas cargadas y vara en mano comenzamos a caminar y oír a lo lejos truenos, no molaba nada el tema. Y efectivamente, a los 20 minutos de estar caminado empezó con 4 gotas y siguió con una chupa de agua durante 1 hora interminable, todo curte decía papa.
Llegamos bastante mojados pero no tanto como parecía que íbamos a llegar, yo por lo menos.
Nos vestimos de romanos y a bajar los pozos hasta el vivac, revisando bien las cuerdas y el estado de instalaciones, ya que se llevaba tiempo sin ir.
Una vez llegamos al vivac disfrutamos de algo caliente entre pecho y espalda, y al saco a descansar que el sábado iba a ser un día largo.
Sábado "in the morning" nos levantamos a una hora prudencial para dormir las horas correspondientes, desayuno, cafelitos y a prepararse para ir hacia la sala sin paredes que esta donde cristo perdió el mechero.
De camino cogimos material de los nidos por lo que pudiera pasar, y en cuanto a los trabajos los íbamos a realizar por aquella zona, exactamente por debajo de la sala sin paredes.
Revisamos algunas zonas por allí cercanas, una de ellas volvía a salir a la sala sin paredes después de alguna zona estrecha y caos de bloques.
Otra zona tenía mejor pinta, donde se quedó el último punto de topo, seguimos topografiando y colocando reflectantes, llegamos a una sala de techo bajo y no muy grande en la que vimos dos direcciones, ahí se quedaron los dos últimos puntos de topo.
Después de terminar la jornada por esas nuevas zonas inferiores a la sala sin paredes, comimos algo para cargar pilas y que la vuelta al vivac fuera más amena.
Cenita rica en el vivac, acompañada con una botellica de vino cortesía del señor Tubi… que bien sabe todo bajo tierra. Unas charlas y los cafés y al saco a descansar.
El domingo lo dedicamos a hacer inventarios de lo que había en el vivac y a salir al exterior, menos mal que cuando llegamos fuera el tiempo no era el mismo que cuando entrabamos el viernes.
Fin de semana completito y de reencuentros con la cueva después de bastante tiempo.