miércoles, 28 de noviembre de 2012

sábado, 17 de noviembre de 2012

CAMPAÑA DE “TODOS LOS SANTOS” EXPLOPRACIÓN EN LA SIMA DE ALTO CORONAS I





Miércoles 31 de noviembre 2012: La caída del haya.

Asistentes: Gorka Campo, Julia Arce, Roberto Coves
Tras organizar y recoger el material de exploración, las compras de última hora y echarlo todo al coche, sobre las 18.30 horas, arranqué la furgo y puse rumbo a la estación de autobuses de Vitoria, donde recogí a Julia que llegó de Burgos.
A las 22:10 llegamos a Guinea y comenzamos a subir por la pista, todo parecía normal, algunos tramos de subir en primera, algunas rodadas embarradas evitables, normal para el mes pasado por agua en la zona, pero entonces un haya caído en medio del camino nos hizo parar y bajar para retirar algunas piedras del lado contrario y pasar con delicadeza. 
Una vez en lo más alto del valle, aparcamos, cenamos y se incorporó el tercer miembro, Gorka, con quien compartimos unas cervezas y anécdotas antes de acostarnos.

Jueves 1 de octubre 2012: La cueva nos gruñe
Asistentes: Gorka Campo, Julia Arce, Roberto Coves
A las 7:20, Gorka, Julia y yo (Coves) nos levantamos y arrancamos las máquinas. Preparamos el equipo, desayunamos y fuimos de camino a la boca de Alto Coronas I. Bajamos por los pozos de entrada y fuimos en dirección a Sala Duna.
Las actividades previstas eran: mejorar la instalación en el Paso del Puerco y explorar el río de Coves, el nuevo río encontrado al final de la Galería Proteus.
Nos costó 2 horas reinstalar el Paso del Puerco, donde la instalación mejoró notablemente, siendo ahora más cómoda, lo que se traduce en menos esfuerzo y más rapidez en cruzar la dificultad. (Ya lo decía yo (David), la instalación de exploración tenía un montón de roces y se pasaba por allí, más nervioso que el compañero de celda de Nacho Vidal,... ;-) 
Llegó el esperadísimo momento de volver a punta de exploración, donde nos esperaba un menú espeleológico de incógnitas de primerísima calidad. Necesitaba saber de donde viene el caudal y la dirección de río arriba del Río de Coves, si aquella venta de 1x2 metros negra como los cojones de un grillo era una galería fósil esperando a ser explorada, de dónde venía ese tubo freático oval, esculpido ferozmente con la furia de mil dioses y tamizado por espectaculares golpes de gubia con la delicadeza y sensibilidad del mejor de los artistas, producto de una mezcla que puede ser devastadora: agua y gravedad.
Lástima que no pudo ser, el mismo sagrado elemento que esculpe las cuevas nos detuvo el paso en la antesala de Sala Duna, aquello supero totalmente todas nuestras expectativas sobre el comportamiento hidrológico en la Galería Proteus. Nuestras previsiones de que podría tratarse de un colector, era más que ciertas, es un colector con una gran cuenca de absorción, la marca sedimentaría de margas blancas de la galería Proteus, no es un antiguo nivel del agua, es actual, e incluso podría estar por encima, cuando la cavidad entra en carga, el nivel máximo de capacidad de agua (13 metros) lo marcaría el meandro que da acceso al Río de Coves.
Las piezas de este espectacular puzzle siguen encajando y haciéndonos “flipar en colores”, como el más radical de los “tripis”. La siguiente pieza que casa como anillo al dedo, es considerar el movimiento de aguas de Galería Proteus a Sala Duna por vasos comunicantes. En la anterior actividad marcamos líneas horizontales en el nivel de agua del sifón que hay en la zona más profunda de Galería Proteus y comprobamos que evacua agua lentamente por él, probablemente todo este impresionante volumen actual de agua evacua lentamente por este sifón. Ello explica que después de dos años explorando en Alto Coronas I solo hemos podido acceder a esta zona después de un invierno relativamente seco en comparación con otros años y un verano “más seco que la mojama”.
Las cavidades en la Sierra de Arkamo están excavadas en calizas bioclásticas grises con intercalaciones puntuales de calizas margosas, “las Calizas de Subijana”, que dan lugar a multitud de niveles colgados de agua generando impresionantes gours y ríos de suelos blancos tamizados por sedimentos de dichas margas. Estos niveles colgados dan lugar a un interesante e impredecible comportamiento hidrológico en el interior de Alto Coronas I.
Tras comprobar la inaccesibilidad a galería Proteus causado por el agua, decidimos topografiar una escalada que dejamos instalada en una actividad anterior. Comencé a subir por la cuerda empapada y cubierta de barro cuando oí algo que hizo pararme seco, Gorka y Julia automáticamente hicieron lo mismo, duró cerca de un 1 min., ¿Qué era?, piedras cayendo, agua en movimiento,-¡¿Qué cojones es?!- me pregunte a mi mismo. Sonaba como un susurro amenazador desde el mismo infierno, dejó de escucharse y seguimos topografiando aquella escalada. Julia me estaba cantando los datos de la última tirada cuando de repente a 320 metros por segundo una perturbación sonora se desplazó por el denso aire y atravesó mis oídos, aquel sonido se autoproclamó de nuevo protagonista, esta vez duró bastante más de 2 minutos, ahora era evidente, sabíamos de que se trataba. 
Era un intenso burbujeo en el agua, que procedía del fondo de la Sala Duna, probablemente de las estrechas diaclasas por encima del sifón que da acceso a Galería Proteus. Aire atrapado en las angostas irregularidades de las fracturas cercanas de sifón que emergían de las profundidades a la superficie generando un ruido atronador. El fenómeno siguió repitiéndose a distintos intervalos de tiempo.

Casi una experiencia religiosa, que dejamos atrás, habíamos perdido mucho tiempo desinstalando la escalada, así que andábamos justos de tiempo para explorar en el Río de David, con todo ello, decidimos revisar varias incógnitas cerca de los pozos de entrada. En una de ellas “sonó la flauta”, y tras una galería entre bloques encontramos una sala de 8x8 metros vista en planta, con una espectacular litogénesis, que bautizamos como SALA JOSEPO. 

Viernes 2 de noviembre 2012: Meandro de las cinco escaladas
Asistentes: Julia Arce, Roberto Coves


Nos disponíamos a explorar de nuevo en Alto Coronas, pretendíamos explorar en la punta de exploración del Río de David. Se quedó en eso, en un “pretendíamos”, problemas técnicos (carambola de llaves de furngoneta que se quedan dentro cuando cierras y te das cuenta que además, te has dejado los “hierros” dentro,... jiji...) nos obligaron a entrar bastante tarde, por tanto a cambiar nuestros planes. Ahora “pretendíamos” hacer una escalada cerca de los pozos que dan acceso al Río de David, esta vez sí que fue así, y contra todo pronostico “pillamos”, lo que quiere decir que la escalada dio sus frutos. Cazamos un meandro ascendentemente escalonado por 5 cinco hermosas coladas, que tuvimos que escalar, escaladas muy agradecidas de entre 5 y 7 metros cada una. 
 De nuevo el agua nos marcó el fin de la exploración, la quinta escalada se encontraba sobre un gran gour con dos metros de agua. Necesitábamos una colchoneta para evitar mojar el taladro y los aparatos de topografía, y poder instalar la escalada sobre los dos metros de agua infranqueable, la increíble cantidad de aire nos anima a volver más adelante con el material adecuado para superar dicha dificultad.


Dicho meandro es un antiguo aporte de agua al eje del río principal, que se desarrolla perpendicular él, 110 metros hacia el Este.


Viernes 3 de noviembre 2012: Otra vez el agua como protagonista
Asistentes: Julia Arce, Roberto Coves

Tal y como apuntaban las previsiones meteorológicas para el viernes, nos tocaba un día bajo el agua. Así que aprovechamos una ventana de dos horas de no lluvia para prospectar en la superficie, por encima de la Galería Proteus, si la queremos explorar en época fluvial necesitamos otro acceso, desde otra boca y además tener un punto de escape en caso de que la cavidad entre encarga y bloquee el paso sifonable que nos permite acceder a ella desde Alto Coronas I. Sin gran éxito lo único que encontramos es una dolina con tan buena pinta como cantidad de trabajo de desobstrucción, ¡muchísima! Día que aprovecho para pasar datos, actualizar la topo y escribir estas palabras.

Sábado 4 de noviembre 2012: Día de descanso
Asistentes: Roberto Coves
Amanece lloviendo y con nubes amenazadoras, pretendía prospectar pero será para otra ocasión, aproveché para descansar y actualizar información en la taberna la Era, nuestro campamento base.

Lunes 5 de noviembre 2012: Cuando el río suena agua lleva.
Asistentes: David Guzmán y Roberto Coves
Despertamos a las 8.00 en Nanclares de la Oca, el sol nos da una calidad bienvenida después de dos días de lluvias. Tras cumplir con las obligaciones familiares en casa de David G. ponemos rumbo a Guinea, donde dejamos mi furgoneta y subimos con la de David. Un brillante sol y un gélido y fuerte viento agilizan la tarea de organizar el material y la aproximación hasta la boca.
Nuestro objetivo durante la exploración seria seguir revisando las ventanas y laterales del Río de David, y así fue. Cerca de los pozos que dan acceso al Río de David realizamos dos escaladas a dos ventadas que solo nos dan dos y tres metros de continuidad, estrechándose y haciéndose inaccesible. David G. no conocía aun el Río de David y yo solo un tercio de él, así que decidimos ir río abajo. Espectacular, precioso, increíble… “una puta pasada”, son adjetivos que ni se acercan para hacer justicia a lo que encontramos, los sedimentos de las blanca margas se habían depositado en el suelo del meandro, tamizándolo de blanco y generando potentes gours, todo una obra de arte en continuo proceso de creación. Andábamos justos de tiempo así que decidimos salirnos sin llegar a punta de exploración del río.
Eso es lo que hubieran hecho dos personas sensatas, que por supuesto no éramos nosotros, la curiosidad de todo buen explorador nos nubló y envenenó todo pensamiento racional y seguimos río abajo. A medida que progresábamos había más y más circulación de agua. Tras superar una peligrosa estrechez, sobretodo en crecida, bajamos por una colada de 5 metros, y entonces fue cuando vimos que estaba causando tanto escandalo de agitadas aguas, un segundo aporte de agua al río, y este último con bastante más caudal que el anterior, que nos sorprendió, -¿de dónde puede salir tanta agua?- Me pregunté con cara de póker. No está lloviendo nada, en absoluto, el trozo de río que habíamos dejado atrás solo esta activo cuando la cavidad entra en carga, es decir, cuando llueve, el comportamiento hidrológico se estaba cachondeando de nuevo de nosotros. Así que fuimos en busca del origen de ese nuevo aporte de agua, progresamos por el meandro de donde el líquido elemento emergía, un meandro casi horizontal con un buzamiento casi inapreciable que finalizaba en una angosta estrechez de barro con una rampa ascendente, entonces en ese mismo lugar miramos a nuestros pies y ahí estaba, el agua brotaba del suelo, ¡un trop-plein! ¡Ahí va la ostia!, creo que ya tenemos llena la libreta de sorpresas que nos esta dando esta cavidad.
Seguimos nuestra marcha río a bajo, para ver el sifón terminal del río, una vez allí nos sentamos a contemplarlo, se me pasó por la cabeza que tal vez no fuera un mero sifón, David, se cachondeó,- ¡Pero si el agua está estancada ahí!- me dijo. Entonces me comí una barrita de alpiste con miel y eché el envoltorio de plástico al charco, mientras yo miraba con atención, David preparaba su siguiente comentario parea cachondearse. Entonces el plástico dio cuatro vueltas movido por la corriente y de repente desapareció, junto al cachondeo de David. El agua se lo había tragado, debe de haber continuidad más adelante pero el paso esta a colmatado de agua, debemos revisar una posible continuidad por algunas ventanas cerca del techo o volver en pleno estiaje e intentar pasar por donde ahora solo hay peligrosa agua. Después de aquello salimos de la cavidad a la carrera, aún me quedaba cuatro horas viaje en coche hasta casa.
En definitiva, 4 días de sorprendente actividad, en la obtenemos:
-200 metros de topo
-El cierre de multitud de incógnitas, sobre todo escaladas.
-Reinstalación del Paso del Puerco
-Localización de otra punta de exploración tras una escalada en el Río de David, con continuidad.
-Exploración de Sala Josepo, donde flipamos con su litogénesis.
-Y lo más importante, conocimiento del radical comportamiento hidrológico de la cavidad, sobre todo en la GALERÍA-COLECTOR PROTEUS, datos muy importantes a la hora de evitar desgracias durante la exploración. 


domingo, 21 de octubre de 2012

ESCALADA Y A CORRER


Lunes 1 de octubre 2012

Asistentes: David García, David Guzmán y Roberto Coves

Tres semanas habían pasado desde que encontramos Galería Proteus, tres semanas intranquilo, necesitaba volver cuanto antes. Las posibilidades de continuación en cualquiera de las incógnitas que encontramos hacía volar mi imaginación noche tras noche, todo aquello había perturbado mi mente de forma irreversible.

Era el primer día de la campaña de exploración, una campaña de 7 días en dos lugares distintos: Sierra de Arkamo y el Sistema Alto del Tejuelo, empezando por el primero de ellos. Subimos con dos furgonetas por la pista que arranca desde Guinea, D. Guzmán por un lado (ya que tenía horario de vuelta) y D. García y R. Coves en el segundo vehículo.



 Una vez en el interior de Alto Coronas I, nos dirigimos primero a Sala Duna, donde reinstalamos el pozo que da acceso a la misma, aliviado, comprobé que aun con la lluvia de días recientes seguíamos sin ver rastro de agua sobre el suelo arcilloso. En la Galería Proteus habíamos dejado muchas incógnitas pendientes de revisión, todos ellas muy interesantes, pero a la hora de decidir por dónde empezar lo tenía muy claro: un tubo freático de cinco metros de diámetro, al final de Galería Proteus, que además se encontraba sobre el eje principal de la cavidad, tenía muy buena pinta.
 
Una escalada de quince metros, un pasamos de seis metros y una gran lengua de barro no fueron rivales para nuestras expectativas, insisto, aquello tenía una aspecto brutal. Pero después de cuatro horas y media comprobamos que andábamos muy equivocados, sobre todo por las expectativas que habíamos depositado en aquella escalada.

La realidad era mucho mejor, encontramos:

  • Una galería principal de altura de veinte metros, por ocho metros de anchura.
  • Un río independiente al que estamos explorando.
  • Un precioso tubo freático, acompañado de un gran puente de roca.
  • Una ventana negra colgada a seis metros del suelo.
  • Una galería con corriente aire, desfondes y continuidad.
  • Un ensanchamiento de la galería principal aún sin revisar.


¡Brutal! ¡Aquello era brutal! Tras tranquilizarnos, más o menos, empezamos a topografiar desde la cabecera del pozo que conduce al meandro del nuevo río hasta la escalada.

Al igual que la anterior entrada a la sima podemos decir que ha sido muy productiva, una escalada de cuatro horas y media, ciento cincuenta metros de topo aproximadamente y nuevas incógnitas, entre ellas, un rio que posteriormente al pasar los datos, descubrimos que era independiente al que ya conocemos. En definitiva 13 horas y media de gratificante actividad, sino hubiera sido por las toneladas y toneladas y toneladas de barro que sacamos, adherido a todo nuestro material de exploración.


Por: Roberto Coves Agulló





domingo, 23 de septiembre de 2012

CRUZAMOS EL CHARCO - SIMA DE ALTOCORONAS I


ASISTENTES: Alboroto, Coves, Julia y Manu. Y Gorka en la intendencia !! 

Hay cosas que no mejoran… y cuando se trata de obsesiones profundas, es incluso degenerativo. Una obsesión que incluso se cuela en tus sueños y te traslada a ese  momento desencadenante, noche tras noche, durante más de una semana.



Hace una semana desde que ocurrió, una de esas cosas que recuerdas toda tu vida, que se graba a fuego en tu cerebro, y no puedes desconectar de ello, por mucho que quieras en una larga temporada.


Andábamos explorando el nivel semiactivo de Alto Coronas I, justo antes de la llegada de las primeras lluvias, después de un caluroso y seco verano. De esa forma acabaríamos de topografiar  toda la parte conocida de la topografía de los años 60, y además era el mejor momento para revisarlo, ya que los niveles de agua estancada, no podían estar más bajos,  después de un verano tan seco.


Cazamos un meandro colgado a seis metros del suelo totalmente virgen y de gran belleza, con bonitos gours, formaciones y una misteriosa corriente de aire que se burlaba de nuestros sentidos. Tras  sesenta metros de desarrollo muere en un techo que desciende hasta juntarse con un suelo de barro impenetrable.


Por otro lado, una  dramática escalada en paredes concrecionadas, dio sus frutos, y nos guardamos 25 metros más en nuestras sacas.

Hasta el momento todo estaba saliendo tal y como estaba planeado… ya teníamos toda la parte conocida topografiada,  habíamos realizado una de las escaladas más técnicas y con mejor aspecto de la parte fósil de la cueva, y además de todo eso, habíamos cazado sesenta metros de meandro.

Por otro lado, una  dramática escalada en paredes concrecionadas, dio sus frutos, y nos guardamos 25 metros más en nuestras sacas.

Hasta el momento todo estaba saliendo tal y como estaba planeado… ya teníamos toda la parte conocida topografiada,  habíamos realizado una de las escaladas más técnicas y con mejor aspecto de la parte fósil de la cueva, y además de todo eso, habíamos cazado sesenta metros de meandro.

Ya era algo tarde, y solo nos faltaba algo que mirar, una galería inundada de grandes dimensiones, que para mi era una enorme mosca dando voces detrás de mi oreja, en los últimos dos años. La última vez que nos vimos las caras, eché mano del ojímetro y calculé 5 metros de agua.

Sabía que como las personas, esa galería tenía una coraza, el agua, y me estaba ocultando algo, tenía que conocerlo. Así que esta vez, vinimos armados con neoprenos  y barquito, para abrirnos paso a través de esa coraza, penetrar hasta su corazón y revisar hasta lo más profundo de sus entrañas, si hiciera falta.

Cual fue nuestra sorpresa  cuando nos percatamos  que no iba a hacer falta neopreno ni barquito… ni si quiera íbamos a mojarnos los pies.  Era el día y la hora exacta, en la que debía de suceder, ¡por fin!, después de dos años, podríamos explorarla con  cero litros de agua y a nuestras anchas.

Desde el momento en que pise las miles de toneladas de barro de la galería al desnudo, supe que algo bueno sucedería. Dos compañeros fueron por delante instalando y  revisando todas las dificultades, y por detrás, topografiando, íbamos dos más, conociendo aquello que hasta entonces había sido un enigmático misterio para mi.

Superamos un sifón por un bypass de laberínticos meandros saturados de barro, todo apuntaba a lo peor: un sifón, mucho barro, y lo peor, todo se estrechaba más todavía a medida que avanzábamos. ¿Acabaría en pocos metros entre lodo y otro charco de agua? Nuestra única esperanza era un meandro desfondado del tamaño justo para penetrar por él y descender cuatro metros a lo que parecía ser suelo, -¿Qué será…?  ¿Qué será…? ¡Ostia! ¿Qué será…? – Esas eran las preguntas y juramentos que me atormentaban, sabía y estaba asumiendo que a pocos metros acabaría nuestra exploración.  

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero esta vez no fue así, un grito y sobretodo, su correspondiente eco, vale más que mil imágenes. Nos apresuramos a descender los cuatro metros del meandro y en el mismo instante en que la luz penetró en mis retinas, se paró el tiempo, algo espectacular e impresionante es insignificante comparado con aquello que eclipso mi noción del tiempo.

Una galería de 8 metros de ancho por veintitantos metros de alto,  cuyo suelo cubierto de miles de toneladas de barro a menos treinta y cinco grados, descendía hacia el mismo infierno, donde esa  misma madrugada echaríamos unas birras con Satán al lado de una enorme chimenea.

Algo se apoderó de mí, y eche a correr por aquellas impresionantes galerías dando voces, sudando adrenalina con la euforia colapsando mi cerebro. Por lo visto en aquel lugar las ventanas “grandes que te cagas” estaban de oferta, habían para dar y vender, aquello promete muchos metros de topografía.

La Galería Proteus, que así la bautizamos, es espectacular y con un sin fin de posibilidades de continuación, cuyo acceso, también es impresionante a su forma, ya que es un paso fácilmente sifonable con los niveles normales de agua, en el cual no tener la meteorología presente, supone poder quedarse bloqueado al otro lado del sifón.

Cierro este artículo con la satisfacción personal de haber dibujado 460 metros de topo en 15 horas de exploración,  acompañado de un excelente equipo humano y con un importante hallazgo que nos abre las puertas a seguir llenando nuestras hojas de topo y a nosotros mismos, de ilusión y emoción, de no saber que nos deparará cada una de las incógnitas de la Galería Proteus .


                                                                                                                     AUTOR: Roberto Coves