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lunes, 13 de enero de 2020

2019-12-27 Prospecciones Alto Tejuelo, S.L. presenta…

Las locas correrias de 5 colgados contra las heladas nocturnas y las rampas empinadas.



Viernes, 27 de diciembre de 2019.

En un remoto lugar del planeta Cantabria se encuentra el ansiado lapiaz que oculta, bajo sus puntiagudas defensas, el tesoro ansiado por los colgados espeleólogos. Esta vez íbamos 5 personas (espeleólogos ninguno, aprendices si acaso). Salimos de Burgos bien tarde (por eso de no perder las malas costumbres). Dos vehículos, Mónica, Alejandro, Chiara, José Miguel y el que suscribe (David). Parada en Espinosa para café, pipí y cenar algo en la furgo. Portillo de la Sía para arriba (ni rastro de nieve) y llegamos a destino. En cuanto llegamos, notamos en nuestro interior, con dolor, la helada que estaba cayendo. Así que cama y a soñar con el prado y los agujeros del día siguiente.


Sábado, 28 de diciembre de 2019.

Vaya pelona ha caido, 9 arriba y están los cristales como si los hubiéramos metido en el congelador… Desayuno rápido en el bar (por eso de entrar en calor) donde nos encontramos un compañero maño que está con la familia. Preparar todo y sobre las 10 ya habíamos aparcado la furgo y empezábamos a caminar. Justo cuando el sol empezaba a bañar el valle (qué suerte).



Esta vez el plan era sencillo, paseo por la zona a localizar cositas para revisar más adelante con los días más largos y asomar el culo al agujero de la otra vez (tenía ganas, ¿vale?). Variamos el camino, por ver si accediendo desde otro lado se podía llegar más rápido y al final mismo tiempo y casi igual esfuerzo.

Eso sí, pillamos un agujero con referencia de otros grupos, con reseña pero sin topo. Se marcó y queda pendiente para hacer la topo otro día.

Encontramos el bujero del finde de los santos, me visto de romano, organizo cacharros, aprieto el culo… Pim, pam, pim, pam, … Aquí suena bien, taladro, taladro, dos chapas, mosquetones, nudos, apretar el culo y a bajar… (Qué nervios, es mi primerita vez…). La cosa es que después de la rampa y dos fraccionamientos (sólo llevaba un 30, la idea era olisquear nada más) la cosa pintaba muy bien, en la base del primer tramo del pozo se abren 4 agujeros, por uno se colaban las piedras que tirábamos. Lo miro, hablo con José y Mónica que estaban arriba por si acaso y decido subir a por el móvil. Un vídeo del sitio creo que estará bien para enseñar a los que saben más.

Mónica y José se están iniciando en esto de la espeleo vertical y parece que les gusta. Les ofrezco asomar el culete hasta el fin de la rampa, ellos eran los que habían encontrado el pozo, era justo. Se asoman y flipan con lo que ven (o lo poco que ven, jajaja).

Para cuando han mirado yo ya estoy dispuesto para bajar, vídeo, alguna piedra para tirar (acerté a la segunda, grabándolo en vídeo). Tiro la piedra, plonk… plonk… más plonk, algún plink y… tras bastantes segundos se deja de oir. Jodo, qué miedito. Encima suena como a volumen… Yo me froto las manos, pero noto el esfínter apretaete… El día que bajemos va a ser un subidón.

Mientas, Alejandro y Chiara han estado mirando por los alrededores, fotillos, flipan con el paisaje (sigo diciendo que es una pasada ese lapiaz). José y Chiara llegan a una fractura justo enfrente de la rampa de entrada al pozo que hemos acordado llamar “MariCarmen” y tras una pequeña gatera han llegado a lo que parece un pocete de unos 10 metros, otra cosa más para revisar (¡y todo en un palmo de terreno! Vaya filón de gente, qué olfato.).

Recogemos los trastos, comemos en una pequeña campa al lado, mochilas preparadas y nos disponemos a bajar con el sol comenzando a irse. En el camino de bajada marcamos otro par de sitios para revisar y llegamos a Bustablado.

Una cervecita por eso de no perder las buenas costumbres, nos cambiamos y a la capital del mundo a tomar algo. Al final cenamos y bebimos en Arredondo. Allí mismo dormimos con idea de intentar ir el día siguiente a revisar una incógnita (un pocito) de una cueva muy cercana a la carretera en la que estuvimos en el puente de los Santos y que no encontramos.

Domingo, 29 de diciembre de 2019.

Nos levantamos a eso de las 9 y buscamos un bar para desayunar. Está todo cerrado en Arredondo así que nos vamos a Bustablado. Desayuno, preparar los trastos y a buscar el pocete que nos quedó pendiente la otra vez.

Esta vez sí que lo encontramos (gracias Nano por los reflectantes). Damos una vuelta por la cueva para conocerla y como está muy baja de agua pasamos los lagos del final para conocer esa parte. Vaya volumen más impresionante, y todo al lado de la carretera.

El paso para el pozo es una estrechez ascendente y luego un meandro que en el punto final tiene un paso bajo que hay que pasar completamente tumbado (a lo Superman, manos por delante y buzo contra la fría caliza). Y aquí lo dejamos por falta de tiempo. Según salimos nos acercamos a ver unas formaciones de una trepada y encontramos otra forma de acceder al inicio del paso estrecho al pozo. Con los deberes hechos, recogemos y para fuera.

A las 15 estamos donde Margari comiendo y después de un café salimos de regreso a Burgos no sin antes parar a admirar la cascada del Asón.

Volveremos, hay mucho pendiente.

viernes, 10 de enero de 2020

22-11-2019 CHARLA SOBRE EXPLORACIONES EN LA COMARCA DEL ASÓN

Nuestros compañeros estuvieron Representando a todo el colectivo del alto del tejuelo en una charla sobre las exploraciones en la comarca del ason en Ramales de la victoria.



http://espeleocantabria.net/index.php/59-charla-sobre-exploraciones-en-la-comarca-del-ason

Aprovecharon para unas pruebas de material.


Y se aprovecho para algún paseo por la nieve




jueves, 7 de noviembre de 2019

2019-10-31 Puente de noviembre, trabajos de exterior

Jueves 31 de octubre.

21:00 hora zulú. Quedamos José Miguel, Mónica y yo para salir a Cantabria con intención de buscar una boca para tenerla localizada y prospectar por el camino.

Llegamos tarde tras parar a ver la cascada del Asón de noche a Bustablado y allí nos encontramos con parte del equipo que iba a darle caña a una cavidad de la zona durante unos días. Saludos varios, los que van a pernoctar en cueva se retiran a dormir y nosotros acabamos en la cama al poco.



Cascada del Asón de noche.

Viernes 1 de noviembre.

Nos levantamos con la calma. Y coindicimos con el equipo de exploración al completo preparando los aperos de curro para los días dentro de la cavidad. Desayunamos, preparamos lo nuestro y casi salimos los dos grupos a la vez.

Nosotros empezamos con un día nublado, pero buena temperatura. Así que, en nada, por un camino bastante cómodo, coincidiendo con el mismo burro de la última vez que estuve por la zona andando, llegamos al principio del valle para comenzar un ascenso a la ladera contraria.



Primer calcetín.

Encontramos una boca marcada que se bajó y topografió, un calcetín de 20 o 21 metros sin más desarrollo, y un sitio interesante para volver. Yo decido no asomar el culo en este último porque llevábamos sólo un equipo de verticales, 30 metros de cuerda y pocos anclajes. Aún así hablamos y decidimos comer y que me lo piense mejor. Tengo los dientes largos, quiero saber qué hay. Lo de después pues fue un tormentón que nos empapó hasta los huesos, ni comer pudimos. Recogimos los bartulos y a correr monte abajo en línea directa a Bustablado… Para cuando llegamos al pueblo salía el sol… y nosotros escurríamos agua. (Y yo sin haber bajado un poco al “bujero”.)



Agujero nuevo. Sin marcar, sin instalaciones (o al menos no las vimos).


Unas cervecitas, comentamos la jugada y miramos el tiempo para el sábado. Dan malo, peor que hoy… Vienen mañana dos compañeros más, Cámara y Laura . Prospectar no se va a poder así que tocará visita a algún lado conocido cercano (por no volver a mojarnos enteros) o algo cercano pendiente. (Y otro día que tampoco voy a poder asomar el culo…)

Hemos comido muy tarde en el pueblo y no sabemos que hacer, como en Arredondo hay feria del ganado, decidimos acercarnos a dar una vuelta. Para cuando llegamos la feria está desmontándose y nosotros tomando unas cervezas. Vuelta a Bustablado y a dormir.


Sábado 2 de noviembre

Al final toca trabajo en una incognita de una cueva cercana, con aproximación inexistente desde el coche y horizontal. Para un día de lluvia es que te toque la lotería. Eso sí, el trabajo que íbamos a hacer fuimos incapaces de realizarlo. Primero no encontramos el punto, cuando lo encontramos no encontramos la gatera. Y después de varias vueltas (que lo bueno es que la cueva ya la conocemos bastante bien) se nos hace la hora de irnos.



Un precioso lago color verde.


Una cerveza, despedida de los compañeros que vuelven a Burgos, unas cervezas, que en Arredondo ayer bien, volvamos,… Al final dormimos en Arredondo a la espera del domingo para comer con los compañeros del otro grupo.



Felices a pesar de no haber encontrado la gatera.



Domingo 3 de noviembre


Nos levantamos con la paz, desayunamos, decidimos intentar una ferrata cercana (de la que nos volvimos por estar mojado y resbaladizo de la lluvia de la noche) y aparecen Alboroto y Alba. Nos acercamos a Bustablado para tomar algo y esperar a los compañeros y justo avisan que están fuera. Así que, en coche, por la pista, nos vamos al camping a comer y comentar el finde.

Comer, ji ji, ja ja, y cada mochuelo a su olivo que el lunes es día de escuela.

Finde redondo.

lunes, 28 de octubre de 2019

2019-10-19 colaboracion con el CEA

Este fin de semana compañeros han participado en un estudio realizado por el IPE-CESIC en colaboración con la Federacion Aragonesa de espeleologia y el Centro de espeleologia de Aragón en la monitorizacion de la travesia B15-B1(Fuentes de Escuain), colocando sensores en puntos estrategicos para su posterior estudio.
 
Agradecer al CEA y a la federación la posibilidad de poder participar en el proyecto de estudio de la cavidad. Gracias

martes, 22 de octubre de 2019

2019-10-12 CAMPAÑA SISTEMA ALTO DEL TEJUELO

Asistentes: 

Manuel Sáez, Álvaro de la Fuente, Alberto Sáez (Pascu), Arturo Martínez, Alejandro Gutiérrez (Niño), Héctor Quintana, Maite García, David Vicente, Mario Rodríguez (Tori), África Márquez y Alejandro Sancha.


Jueves 10 de octubre de 2019:

Tras una corta y alborotada semana, preparando todo los necesario para la campaña, por fin, íbamos a comenzar lo que prometía ser una gran campaña de exploración en el Sistema del Alto del Tejuelo. Alboroto, Manu, Pascu y Tori saldrían antes de Burgos y, nos esperarían ya en el vivac a que llegáramos David y yo (Sancha). Sobre las 02:30h de la madrugada, llegábamos David y yo al vivac, donde nos esperaban nuestros compañeros, excepto Alboroto que, por “problemillas técnicos”, tendría que entrar el viernes con el resto de los compañeros, para así cenar y marcharnos a dormir.




Viernes 11 de octubre de 2019:

No sé, si por lo tarde que nos acostamos, por el cansancio acumulado o, sencillamente, por las pocas ganas que teníamos de madrugar, se nos pegaron un poco los sacos y acabamos despertándonos casi a las 11:00h. Un par de cafeteras, y rápidamente, abrimos todos los ojos, y nos pusimos en marcha hacia nuestra labor. Hoy seguiríamos a nuestro comandante Manu hacia una zona del oeste del Sector de la Música, donde revisaríamos un par de incógnitas pendientes, para así poder cerrar finalmente esa zona. En la parte más sur de la galería Tosca, accedemos al Sector de la Música, que seguidamente nos envía hacia el Túnel de la M-30 en dirección oeste. Más adelante, tras atravesar más galerías, accedemos a unas gateras en las que, en alguna zona, se llega a sentir como el pecho y la espalda acarician la roca, las cuales desembocan hacia un meandro, donde se encuentra una de nuestras primeras incógnitas. Ésta, se trata de un pozo embarrado (de unos 25m aproximadamente), el cual, se instala y se desciende hasta la base, dejando a mitad del pozo una ventana, que sigue la misma dirección del meandro sin mucho interés. En la base del pozo, éste se cierra, dejando esa incógnita cerrada. Mientras se instala el pozo, otros compañeros se encargaban de tirar la poligonal del meandro. La otra incógnita es otro meandro, con mucho barro, y algún que otro resalte, el cual, Pascu se ratonea hasta una pequeña galería que termina por cerrarse, dejando así, la otra incógnita por cerrada y el trabajo por concluido. Hacia las 21:30h llegábamos al vivac, donde esperábamos encontrarnos ya con alguno de los compañeros que entraban hoy. Como veíamos que se demoraban, aprovechamos para cenar, y sobre la 01:00h, por fin, oíamos los aullidos de una manada de espeleólogos aproximándose al vivac. Una vez todos juntos, y tras aprovechar a plantear los distintos equipos y las actividades que se van a realizar, y eso si, tras una buena sesión de risoterapia, fuimos, poco a poco, cayendo como moscas hacia los sacos.


Por otro lado, Afri nos relata cómo fue su experiencia en su primera incursión en la cavidad con el otro equipo:

La luna llena iluminaba las siluetas de las montañas, y una densa niebla blanca se veía bajo nosotros al bajar de los coches. Arturo, el Niño, Héctor, Maite, el Chule y yo formábamos el segundo equipo que bajaba. Nos cargamos, como suele ser habitual para este tipo de actividades y empezamos a andar. La aproximación era una especie de humor amarillo donde podías esquivar árboles, o tirarlos, saltar las zamburguesas o hundirte en el fango… y así, sin darme cuenta, con tanto entretenimiento llegamos a la boca. Tras equiparnos comienza el bajadón, yo vivía los instantes previos entre nervios, incertidumbre y un montón de emociones más… Esto de explorar hay veces que es peor que el amor. Bajo detrás del Sr. Alboroto atendiendo todo lo que me dice, llega a la base del pozo para que lo vea iluminado, y es la primera vez que me doy cuenta de lo colosal que es el sitio en el que estoy. Por encima de mí, un montón de” luciérnagas” me mostraban el camino ya descendido, y espero que esa imagen jamás se borre de mi cerebro. Sin demorarnos mucho debido a la hora, avanzamos al vivac mientras mi audio guía me va contando lo más reseñable que hay en el camino. Y entre pasamanos y pasamanus, arrastraderas y formaciones se comienzan a oír voces. Hemos llegado.





Sábado 12 de octubre de 2019:   

08:00h de la mañana: “Goooood Mooorning, pa pa pa pa pa pa”. Tras unos cuantos toques de corneta con esa melodía, a la que tanto “cariño” hemos cogido todos, conseguíamos levantarnos de nuestros sacos uno a uno. Con una buena dosis de cafeína y un buen desayuno, ya estábamos listos para preparar los equipos, materiales, y poner rumbo a cada uno de los diferentes sectores. Sobre las 10:00h, todos los equipos se ponen en marcha; un equipo lo compondrían Arturo, Héctor y Afri, que se dirigirían hacia la zona de Rivière des Nanas, por otro lado, otro equipo, compuesto por Alboroto, Tori, Niño y Pascu, irían a explorar por la zona de Riañón, y finalmente, el último equipo, compuesto por Manu, David, Maite y yo (Sancha), iríamos al piso inferior, hacia la zona de Verano.


Equipo Rivière des Nanas (relato de Afri):

Arturo, Héctor y yo somos el equipo encargado de dirigirnos a Rivière des Nanas, hacemos el camino de la noche anterior hasta la base de los pozos, pero esta vez con menos prisas, apreciando la belleza del entorno. De ahí nos dirigimos a una zona arrastrada para llegar a la Galería Tocha y otra vez todo inmenso y colosal. Entre bloques y formaciones nos ubicamos en el punto donde hay que arrancar la topo. Estamos en Rivière des Nanas. Nos repartimos aparatos y misiones y avanzamos por un meandro. Al poco tiempo aparece un pozo por donde desaparece el agua del río que seguíamos y para nuestra sorpresa, aparentemente, es más profundo de lo que habíamos imaginado. Viendo que igual la cuerda era insuficiente decidimos continuar por el meandro, ahora desfondado, a ver a donde llegábamos. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo.  Todo se cubre de moon milk, que cae a la oscuridad del pozo como si fueran copos de nieve cada vez que Arturo da con la maza para instalar. El meandro se va ensanchando y volvemos a poner los pies en el suelo. Dos chimeneas a nuestra izquierda, una de frente, y una a la derecha. Un pequeño río que viene de una de las chimeneas fluye en dirección contraria a nuestra marcha y al rio que seguíamos. Comenzamos por la derecha, escalada de 7m, seguida de otra de más menos 8m que se vuelve impenetrable, comunica con la que aporta el agua. Nos vamos a una de la izquierda que todavía nos da tiempo a un poquito más, pero esta no la acabamos. Se queda todo montado para cuando se retome. Vuelta tranquila entre formaciones y “Objetos Subterráneos No Identificados”. Llegamos puntuales al vivac. Arturo y yo nos vamos a dar una vuelta por sitios flipantes y cercanos mientras me cuenta cositas de la cueva y las exploraciones. Creo que la imagen de la sucesión de collados iluminados en el pasamanos de 100 también se quedará para siempre en mi cerebro. Cuando volvemos ya están todos allí.


Equipo Riañón (relato de Tori):

Salimos sobre las 10:00h, camino hacia Riañón, a mirar un par de incógnitas que quedan de pasadas exploraciones. Llegamos a la sala de material del Erebus y continuamos bajando, hasta metemos por uno de los meandros del norte, para seguidamente, llegar al pasamanos del lago. Lo cruzamos, y nos metemos en una “arrastradera de cocodrilos”, la cual, tiene un barro que es muy amigo de nuestras sacas y las abraza con fuerza. Salimos de la arrastradera hasta a un tubo, de unos 4x3m, con formaciones en el techo y el suelo precioso. Éste, nos lleva al Tripotanus, sala inmensa, a la cual, se ha llegado por varios sitios. Justo antes, encontramos unas cuerdas de una escalada anterior, las cuales, sacamos al vivac. A partir de aquí, empezamos a trabajar; miramos la primera incógnita, un pozo, de unos 60m aproximadamente, en el que se habían quedado sin cuerda, así que lo bajamos entero y termina por cerrarse, por lo que se tira topo hasta la base. Se mira una ventana y un tubo paralelo, pero no continúan, dejando la incógnita por cerrada.  Entramos en otra incógnita, en búsqueda del pozo de Tubi, y encontramos una instalación que creemos que es de los belgas, por lo que retrocedemos, y decidimos volver al vivac, ya que son las 19:00h. A la vuelta, hacemos inventario en la sala de material del Erebus, y finalmente, llegamos al vivac sobre las 21:40h con buenas sensaciones.


Equipo zona de Verano:

Tras prepararnos, salíamos al rebufo de nuestros compañeros que se dirigían hacia Rivière des Nanas, hasta llegar al cruce de galerías que hay antes del vivac 1, donde nos separamos para así acceder al piso inferior, donde se encuentra la zona de Verano. Accedemos a través de unas pequeñas galerías, en las que descendemos un par de resaltes, que enseguida nos abren paso a un pozo en volado de unos 25m que, desde el techo, te escupe hacia una impresionante galería. Seguidamente nos abrimos paso a una de esas galerías que se te quedan grabadas en la retina, la Galería Bonita, en la que te quedas hipnotizado con esas columnas y ese suelo bañado en “nieve”. Poco después, todo ese entusiasmo, se vería mermado cuando nos introducimos en una gatera en dirección noroeste un poco infernal, en la que el agua y el barro se convertirían en nuestros compañeros. Con un poco de sufrimiento, conseguimos llegar al final de la gatera, donde nos esperaba una cómoda playita para poder comer y reponer fuerzas. A partir de aquí comienza el trabajo; siguiendo los diferentes puntos de topo, marcados por nuestros compañeros anteriormente, nos abrimos paso a través de una sinuosa galería que nos gira 180º hacia unas galerías que, mediante un poco de bicheo, vemos que acaban por cerrarse. Nuestra intención es encontrar un paso hacia unas galerías superiores, por ello, decidimos revisar una ventana interesante que, con la ayuda de un pasamanos, conseguimos acceder a ella y unos pocos metros más adelante nos mostraba una trepada entre afiladas lajas que decidimos no revisar, ya que se nos echaba la hora encima, dejando esa interesante incógnita para la próxima exploración. Tras ello pusimos rumbo de nuevo al vivac, al cual, llegamos sobre las 22:15h, donde nuestros compañeros ya estaban esperándonos.





Domingo 13 de octubre de 2019:

08:00h de la mañana: “Goooood Mooorning, pa pa pa pa pa pa”; a mi alrededor parecen oírse mas los ronquidos que el despertador y Héctor desiste con la alarma. 09:00h de la mañana: “Goooood Mooorning, pa pa pa pa pa pa”; esta vez Héctor deja el despertador en la zona de dormir y a disfrutar del espectáculo con un café, seguido de: “¡¡Que apagues esoooo!!”. Poco a poco todos se despiertan, desayunamos, y comienza el trabajo de inventariado y adecuación del vivac. En grupos, vamos comenzando la marcha hacia la base de los pozos, donde se puede disfrutar de la fila de pequeñitas lucecitas que van ascendiendo a lo largo del pozo. En poco tiempo ya estábamos todos fuera, un “bonus track” ascendiendo los inclinados prados, y en nada estábamos en los coches camino al camping de Lunada, donde nos pegamos una buena comida antes de regresar cada uno a su destino, con un genial sabor de boca tras una increíble campaña y una increíble compañía.








2019-10-05 TRABAJOS EN EL SISTEMA DEL ALTO DEL TEJUELO

Asistentes: Alberto Sáez y Alejandro Sancha 


Revisando la lista de diferentes trabajos para realizar que se ideó durante la última reunión, Pascu y yo (Sancha), encontramos un par de actividades que podrían encajarnos y, además, nos servirían para ir cogiendo un poco de callo para otras futuras tareas. Una de ellas sería volver a tirar la poligonal desde la base de los pozos de una cavidad hasta el vivac 2 y después hasta el punto D17, situado en la Galería Tosca; la otra actividad, sería un poco de prospección por la zona de Bustablado, para localizar y situar la boca de entrada a Rebecos, con cierta importancia dada su situación.



El viernes, según salí de trabajar, nos dirigimos escopetados hacia Cantabria, ya algo tarde, sobre las 21:00, pero como dice el dicho, “sarna con gusto, no pica”. Una vez llegamos a Asón, donde Margari, coincidimos con otros proteus (Manu, Alboroto, Almu y Arturo) que iban a entrar a Fresca al día siguiente. Un par de cervecitas, una cena rápida y a dormir prontito, que el día siguiente nos requería frescos y activos.

El sábado, a las 07:00 suena el despertador, arrancamos las máquinas y ponemos rumbo al repetidor donde aparcamos el coche. Con un agradable y ligero paseo, gracias a unas sacas más livianas de lo que acostumbramos normalmente, atravesamos los prados y bajamos a través del valle hasta que rápidamente nos encontramos en la boca de la cavidad. Con el equipo enfundado nos disponemos a bajar esos impresionantes pozos, de los que no creo que uno pueda cansarse nunca de rapelar, hasta llegar a la base de los pozos donde comenzaría nuestro trabajo. Desde el punto situado en la base de los pozos, siguiendo, en la medida de lo posible, los anteriores puntos marcados por nuestros compañeros anteriormente, fuimos atravesando las diferentes galerías tirando puntos sin parar hasta llegar al vivac 2. Una vez allí, seguimos tirando unos cuantos puntos más a través de la galería Tosca hasta llegar finalmente hasta el punto D17 donde concluye nuestra labor. Tras acabar, aprovechamos a comer algo en el vivac 2 y reponer fuerzas para volver a la superficie. Tranquilamente, atravesamos las galerías de vuelta hasta los pozos, los cuáles remontamos aprovechando a tirar un par de fotos, hasta que sobre las 18:00, con las piernas ya algo calentitas, volvemos a ver la luz de nuevo. Con un breve, pero muy cuesta arriba pateo hasta el coche, damos por concluida la actividad y nos dirigimos hacia nuestras merecidas cervezas donde Margari.



El domingo, decidimos madrugar algo menos, ya que tendríamos tiempo suficiente para poder localizar la boca de Rebecos, y sobre 08:00, nos levantamos con unas previsiones meteorológicas que nos auguraban un poco de agua. Aun así, decidimos acercarnos para verlo en persona, así que subimos la pista que lleva al repetidor de Bustablado. Una vez allí, comenzamos a subir por el camino, y antes, ni de poder llegar al repetidor, nos engulló una de esas características nieblas cántabras que te dejan como recién salido de la ducha, así que no quedó más remedio que abortar misión y dejarlo para la próxima, así que volvimos al coche y enfilamos camino hacia Burgos de nuevo.


  

2019-09-20 EXPLORACIÓN EN SISTEMA ALTO DEL TEJUELO

Asistentes: Arturo Martínez, Álvaro de la Fuente, Alberto Tubilleja, Maite García, Cristian Sampedro y Alejandro Sancha 


Viernes 20 de septiembre de 2019: Escapando de la lluvia.

El viernes, sobre las 17:30, tras quedar en Burgos con nuestros compis Cristian y Maite que venían desde Madrid y Segovia, pusimos rumbo a nuestra Cantabria con unas previsiones meteorológicas con las que prácticamente asumíamos que nos iba a tocar aproximación pasada por agua. Tras llegar a Bustablado, esas pocas esperanzas que teníamos de no mojarnos se iban desvaneciendo gracias a unas preciosas tormentas que nos acompañaban a lo “no tan lejos”, mientras subíamos la pista hacia el repetidor de Bustablado. Tras aparcar los coches y ver que teníamos una leve tregua con la lluvia, nos pusimos en marcha sin dudarlo un momento y a toda prisa con una sinfonía de truenos sobre nuestras cabezas hasta la boca, y por milagrito, o simplemente porque Tubi dijo que no nos íbamos a mojar, conseguimos llegar sequitos e intactos hasta la boca de Escalones. Tras bajar esos impresionantes pozos, pasar esas estrecheces, ahora tan “cómodamente accesibles” gracias a ese equipazo que se cascó ese trabajazo de desobstrucción y un paseíto entre bloques, conseguimos llegar al vivac, sobre la 01:00 de la madrugada, donde, al fin, pudimos descansar y compartir un ratillo de tranquilidad antes de acostarnos y reponer fuerzas para una jornada de exploración.




Sábado 21 de septiembre de 2019: El reflectante azul cada vez queda más lejos.

Esta mañana decidimos no madrugar mucho ya que entre una cosa y otra acabamos acostándonos sobre las 03:00 de la madrugada, por eso a las 10:00 de la mañana nos levantamos bajo la atenta mirada de la silueta del “oso” que la roca dibuja sobre nuestras cabezas en el vivac. Tras un rápido desayuno comenzamos a preparar el equipo necesario para el día de exploración, y enseguida abrimos camino para comenzar la actividad. En el cruce de la base de los pozos hicimos una breve parada para coger algo de material y continuamos saliendo por Izan hasta donde Enrique, donde terminamos de coger el material restante. A partir de ahí, Escalones; sube bloque, baja bloque, cuidado que esto se mueve, menuda ostia aquí… continuado por el paso de los verticaleros, cruce con Chuspy y dirección norte hasta llegar a la Sala sin paredes. Una vez allí, aprovechamos a realizar una paradita y a realizar división de equipos. Por un lado, irían Arturo, Maite y Tubi y por otro lado iríamos Alboroto, Cristian y yo (Sancha).

El equipo compuesto por Arturo, Maite y Tubi se dirigió al norte de la Sala sin paredes, donde bajaron un pequeño resalte que daba a unos pasos estrechos, para así continuar una exploración que quedó pendiente de una galería entre bloques. Al llegar allí se encontraron un volumen grande que llevaría mucho tiempo trabajarlo y por otro lado una galería de unos 3x5 metros que avanza en dirección suroeste, en la que hubo que instalar varios pasamanos para poder sortear unos desfondes, con muy buena pinta. Al final la galería acaba en una chimenea en la que se aprecia menos aire que al comienzo de la galería, lo que puede significar que cualquiera de los desfondes podría ser una posible continuación dejando así el reflectante azul un paso más lejos del vivac.

Por otro lado, el otro equipo en el que íbamos Alboroto, Cristian y yo, desde la parte más al norte de la sala situamos la pared de la galería para poder comenzar a cerrar la poligonal. Avanzamos por una zona muy caótica, con muchas dificultades para progresar, en la que tuvimos algún que otro susto con un “pequeño” bloque que pareció coger cariño a Cristian y estuvo a punto de caérsele encima. Después, bajamos un resalte con ayuda de una instalación para inspeccionar una zona en la que encontramos un pozo entre bloques que decidimos no bajar. Avanzando en dirección suroeste tirando unos cuantos puntos de topo conseguimos cerrar poligonal en la base de la rampa de acceso a la Sala sin paredes.

Sobre las 21:30 llegamos al vivac nuestro equipo, y tras una larga e inquietante espera, ya que el otro equipo se había demorado algo más de lo esperado, por fin nos reunimos todos para poder descansar con una buena cena, un poco de vino y unos buenos “mojalabios” del pacharán radiactivo de Gorka. 




Domingo 22 de septiembre de 2019: Vuelta a casa

Sobre las 09:00 de la mañana, más bien tirando a las 09:30 ya que salir del saco a veces es más difícil de lo que parece, arrancamos motores, y después de un cafecito y un desayuno preparamos los equipos, realizamos el inventario de material y provisiones para así dejar el vivac listo para la próxima incursión. Nos ponemos en marcha sobre las 12:30, y tras comernos los pozos como unos jabatos, en menos de lo esperado estamos ya en la boca de la cavidad quitándonos el equipo y preparados para volver al coche. Tras un rico paseíto sobre la selva de lapiaces, esta vez, eso sí, con la meteorología a nuestro favor llegamos a los coches donde nos cambiamos para ir donde Margari, que, poniendo ojillos hambrientos, se apiadó de nosotros y nos preparó algo de comer y así reponer fuerzas para poner rumbo a casa.