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lunes, 10 de agosto de 2026

26-08-08,10 una entrada como las de antes

08/08/2026 Entramos a la Torca a las 10 de la mañana. Nos acercamos a la Bastilla para dejar otro saco de dormir y la comida para el domingo por la noche. Seguidamente nos desplazamos al vivac de la Sala Arroyos donde llegamos sobre 11h. Esta todo muy seco y no es fácil recoger agua para el vivac. Comemos algo y sobre las 12h nos dirigimos hacia la Sala Yalesem, en la que montamos un sistema de recoger agua de un goteo del techo, para ver la viabilidad de montar un futuro vivac en dicha sala, que acorte el tiempo de aproximación a la punta de exploración. 
Luego seguimos hasta el sector de Agujas de Cristal y después a la galería Brilli-Brilli, para descender el pozo de acceso al Cañón Montserrat.
Nos introducimos en la galería superior a este, para instalar el pozo que nos quedó pendiente en julio. Se trata de un pozo de unos 30m sin continuación en su base a pesar de la corriente de aire existe en su cabecera, que debe venir de una chimenea situada por encima la base. A continuación descendemos hasta el cañón Montserrat para ir hasta la punta situada en su extremo sur, para revisar la sala final e la cual pensábamos que aterrizaríamos con el pozo que acabábamos de instalar. Hay pozos que descienden a un posible nivel inferior, pero no hallamos la continuación del cañón. Una gran ventana colgada es la única posibilidad. Uno de nosotros se queda en la sala mientras os otros dos suben de nuevo a la galería superior, para ver si conseguimos oírnos. Solo entrar entre los bloques del suelo nos oímos y vemos su luz abajo. Entre bloques se desciende con cuerda y se ve la posibilidad de realizar un péndulo desde aquí hasta la ventana. Es tarde y dejamos la tarea para el día siguiente. Al llegar a la sala Arroyos a las 22h, vemos que cae una catarata de la chimenea del centro de la sala. Ya sin problemas de abastecimiento de agua, cenamos y nos acostamos. 

09/08/2026 Nos levantamos a las 7h para desayunar y preparar de nuevo los petates de exploración para volver al Cañón Montserrat. Por un lado se topografía el pozo instalado ayer para luego desinstalarlo, por otro se realiza el péndulo a la ventana de la sala del cañón sin hallar la ansiada continuación del cañón hacia el sur. Se desinstala también esta cuerda y después de comer, decidimos realizar una travesía montando un pasamano por la parte más alta de la fractura E-W que desciende al cañón Montserrat, dado que parece ser la continuación lógica de la galería superior. 
Una vez salvada la fractura con el pasamanos, se hace pie a la entrada de una bellísima galería con espeleotemas blancos de todo tipo. Se topografía según vamos avanzando, primero hacia el NE, para luego realizar un giro de 90º hacia el NW. En este punto la galería cambia radicalmente de morfología y litología, con unas paredes formadas por margocalizas negras muy descompuestas y sin ningún espeleotema. Da la sensación que justo en el giro de 90º, la galería con espeleotemas podría seguir después de subir un resalte de 3m. Avanzamos topografiando por la galería de margocalizas con un rumbo invariable hacia el NW, hasta que un gran pozo rompe el suelo de la galería a lo largo de unos 10m. al otro lado la galería parece continuar pero el hecho que las paredes estén tan descompuestas, va a dificultar montar un pasamano. El pozo se ve muy profundo en forma de fractura. 
De regreso hacemos muchas fotos de las galerías exploradas y luego regresamos hacia el vivac de Arroyos donde llegamos a las 22.30h. Allí hacemos el inventario, recogemos el vivac y nos desplazamos hasta el vivac de la Bastilla para cenar y acostarnos a la 1h de la madrugada. 

10/08/2026 Nos despertamos a las 7.30h de la mañana y después de desayunar y hacer inventario, realizamos la ascensión de los pozos de salida. A las 11:30 todos en la calle. Una vez en el coche, nos cambiamos y descendemos hasta Asón para comer.

sábado, 11 de julio de 2026

26-07-11 LA VERNA

La humedad del aire cambió de golpe, como si hubiéramos cruzado una frontera invisible entre el mundo exterior y las entrañas mismas de la Tierra. Ese fue el primer aviso. Tras recorrer los metros iniciales del túnel de acceso a la cueva de La Verna, en el corazón del Pirineo atlántico, nuestronos detuvimos un instante. Sabíamos que íbamos a ver algo grande, pero ninguna fotografía ni relato previo nos había preparado para lo que aguardaba al otro lado del portón.
Al traspasar el umbral, el vacío pareció tragarse el eco de nuestros pasos. La inmensidad de la sala de La Verna no es solo un dato estadístico espectacular; es una sensación física que te empequeñece al instante. Con más de doscientos metros de diámetro y una altura en la que la luz de nuestras linternas apenas lograba arañar la penumbra del techo, la caverna se desplegó ante nosotros como un templo subterráneo esculpido durante milenios. Las miradas entre los compañeros del club lo decían todo: bocas abiertas, risas incrédulas y un silencio reverente que terminó apoderándose del grupo.
Iniciamos el recorrido por las pasarelas adaptadas, agradeciendo la perspectiva que nos daba avanzar suspendidos sobre aquel abismo de roca. La cueva combina de forma magistral su carácter de maravilla natural con una infraestructura turística que permite admirarla sin perder un ápice de su esencia salvaje. Mientras caminábamos, el murmullo lejano del agua empezó a crecer, convirtiéndose en un rugido constante que guiaba nuestros pasos a través de la penumbra.
El origen de ese estruendo no tardó en revelarse. Siguiendo la ruta hacia el corazón de la cavidad, alcanzamos el curso del río subterráneo San Martín. Ver fluir un caudal tan vivo y potente a semejante profundidad provoca un escalofrío electrizante. El agua, cristalina y feroz, cortaba la roca con una fuerza milenaria, recordándonos que la cueva sigue siendo un organismo vivo en constante transformación.
El punto culminante de nuestra expedición llegó cuando nos aproximamos a la gran cascada. La corriente se precipitaba desde la penumbra superior en una caída majestuosa, rompiendo contra las rocas y levantando una fina bruma que envolvía el ambiente. Los focos instalados en la cueva iluminaban la columna de agua, creando un espectáculo de luces y sombras hipnotizante. Nos quedamos allí parados durante un largo rato, sintiendo el rocío helado en el rostro y la vibración del agua resonando directamente en el pecho.
Para los miembros del club, esta visita no fue solo una excursión más. Fue la experiencia compartida de asomarnos a uno de los rincones más impresionantes del planeta, un viaje al interior de la Tierra donde la naturaleza muestra su poderío más absoluto. Al salir de nuevo a la luz del día, aún con la bruma del río subterráneo en la piel, todos coincidíamos en lo mismo: La Verna se queda grabada en la memoria para siempre.

domingo, 30 de noviembre de 2025

25-11-29,30 Preparando la campaña 2

Fin de semana del 29 de noviembre
En vísperas del puente de la constitución y después de haber hecho lo propio en la otra torca de la campaña un nutrido grupo de miembros del Proteus acudimos a la Torca para dejar todo preparado y poder dedicar todo el tiempo a puras labores de exploración durante los días 5, 6 y 7 de diciembre.
El sábado el porteo de material y víveres varios fue llevadero entre tantas sacas. Se revisó la instalación de entrada, se aprovisionó adecuadamente el vivac dejando también dos sacos y aislantes nuevos y se aportó nuevo material de instalación al “almacén”. 
El resto del día, la tarde, acudimos al sector elegido para atacar durante el puente y reconocerlo de nuevo después de tanto tiempo sin acudir por allí, comprobando que todo estaba en orden; reflectantes, rutas aseguradas, topografía, incógnitas... Por supuesto nos sirvió para ir decidiendo cuales y cómo serían los trabajos posteriores.
El domingo, muy a nuestro pesar, salimos a superficie con sacas llenas de las ganas y el buen rollo con el que regresaremos a seguir dándole caña a una zona que promete nuevos descubrimientos y avances significativos.
Tras una maravillosa y tardía comida en Bustablado la bandada se dispersó a sus nidos.

sábado, 8 de noviembre de 2025

25-11-08 Preparando la campaña

Jornada de mantenimiento en una de nuestras Torcas.
Ya que se viene la campaña de diciembre, es buena excusa para hacer labores de mantenimiento y que este todo en perfecto estado.
Cambiamos algunas cuerdas y conectores de algunos pozos que llevaban ya mucho tute. También se cambió la cuerda de un pasamanos que estaba ya en las últimas.
Y aprovechando la entrada, revisamos inventarios y material de los vivacs.
Un trabajo rápido, efectivo y conciso.

sábado, 1 de noviembre de 2025

25-11-01 Forzando el cubillo

Mañana lluviosa y desagradable, menos mal que vamos al Torco.
Continuaremos con los trabajos en el cubillo intentando forzar el paso.
Ya dejamos la cuerda montada con previsión de ir haciendo entradas puntuales a seguir trabajando en el Cubio.
Estuvimos trabajando varias horas en las zonas de mas corriente de aire, el lugar se estrecha más de lo que estaba, así que seguiremos trabajando en proximas entradas.
El aire sigue siendo persistente en ese punto y el agua continua hacia abajo por un lecho badoso, esto nos da indicios de que podemos estar en el buen camino.

domingo, 26 de octubre de 2025

25-10-26 Formación en Entzia

Una mañana de estreno.

Todo comenzó con un comentario inocente durante una excursión por el monte.
- Pues me haría ilusión meterme en una cueva.
Julio me contestó que teníamos al lado a un experto en cuevas: David. Hablamos de ello y un par de semanas después ya había montado un fin de semana entorno a nuestro estreno en la espeleología. 
El plan era muy bueno, con la escusa de meternos en la cueva el domingo por la mañana quedamos el sábado a mediodía, para llegar con tiempo, que David nos enseñara a Julián, Julio y a mi los hierros y algo de teoría de la técnica de cambio de cuerdas en el descenso y en la ascensión por la cuerda. 
Eso hicimos, colgando una cuerda en una viga de madera del albergue. Nos vimos un poco perdidos ante tanto nombre nuevo, pero confiamos en nuestro maestro y supusimos que de alguna manera nos defenderíamos bien llegado el momento. 
Y ya que estábamos a 200 kilómetros de casa, tuvimos que ir a cenar por ahí, que al final lo de la cueva era una escusa para juntarnos, echar unas risas y hablar de lo humano y lo divino alrededor de una mesa llena de comida y bebida.
A la mañana siguiente, tras una noche entre literas y ronquidos, se nos unió Gorka, justo a tiempo para el desayuno.
Subimos a la sierra de Entzia, aparcamos los coches a un lado del camino y nos internamos en el bosque con el equipo preparado. El bosque nos recibió con sus preciosos colores del cambio de estación a nuestro alrededor y sus zarzas en los tobillos. 
Y así llegamos a la boca de la cueva, la Torca de Eskarretabaso, para ser exactos. Una cuesta alfombrada de hojas caídas presidida por un árbol que desembocaba en un agujero lleno de oscuridad. Preparamos los arneses y nuestros anfitriones prepararon la cuerda y el fraccionamiento en el comienzo de la negrura.
Julio fue el primero, Gorka le esperaba en el cambio de cuerda. Todo fue bien. Y lo mismo con los demás. Parece que íbamos a llegar sanos y salvos al interior de la cueva.
Allí nos recibió una montaña de los restos de maderas hojas y barro que inevitablemente van cayendo desde el bosque. Superado la primera prueba paseamos por la cueva. 
Era mucho más amplia de lo que me esperaba, sin estrecheces, sin complicaciones, perfecta para disfrutar de las galerías, de las estalactitas y de los brillos de las miles de gotas sobre nuestras cabezas ante la luz de nuestros frontales. 
También apagamos las luces para sumergirnos en el profundo silencio de la gruta, solo roto por el esporádico sonido de las gotas al caer. Con las botas llenas de barro volvimos hacia la boca de entrada.
Quedaba el segundo reto, la salida por la boca, ascendiendo por la cuerda. La técnica la conocíamos, quedaba ponerla en práctica. Uno a uno fuimos ascendiendo, poco a poco y sin prisa. Cansados por el inusual esfuerzo de unos movimientos nuevos progresamos por la cuerda volada primero y por la rampa después. Una vez arriba nos dimos un abrazo de satisfacción. 100% de supervivencia, éxito absoluto.
Solo quedaba volver a los coches, quitarnos el barro, comer unos frutos secos (sí, algunos con chocolate) y meternos en los coches para buscar algún sitio que nos dieran de comer, pero esa es otra historia.
Quizá la palabra espeleología es demasiado generosa para lo que hicimos, pero así lo sentimos los tres que por primera vez nos metimos en una cueva bajando por una cuerda. Y salimos trepando por el mismo sitio.
Los tres primerizos quedamos muy agradecidos por la actividad y la voluntariedad desinteresada de Gorka y David y estamos seguros de que esta es la primera de más actividades en el futuro. ¡Más cuevas y barrancos nos esperan!

Víctor Guerrero.

sábado, 18 de octubre de 2025

25-10-18 Charla Soria Sistema Alto del Tejuelo

El pasado fin de semana tuvimos la suerte de participar en unas jornadas de espeleología organizadas por el Club de Espeleología Jaspe en Segovia, donde pudimos hablar sobre uno de los sistemas más fascinantes de Cantabria: el Sistema Alto del Tejuelo.
Nuestra intención era dar a conocer este increíble sistema al resto de la comunidad espeleológica, y qué mejor ocasión que esta, rodeados de gente apasionada por el mundo subterráneo.
El cartel del evento no podía ser mejor: charlas sobre el Pozo Azul, con Pedro González; el Sistema Krúbera-Voronya, con Sergio García-Dils; y el Abrigo de San Lázaro, donde se descubrió la primera huella humana en la provincia de Segovia, de la mano de David Álvarez y María de Andrés. Todas fueron presentaciones de muchísimo nivel, así que nos sentimos muy afortunados de poder aportar nuestro granito de arena.
Por nuestra parte, Álvaro de la Fuente (Proteus Explo) y Miguel Ángel González (Club de Espeleología Secja) presentaron una charla sobre el Sistema Alto del Tejuelo, en la que repasamos tanto los últimos hallazgos como los primeros pasos de la exploración, que nos han llevado hasta el punto actual. Hoy en día, el sistema ya se encuentra entre las diez cavidades más desarrolladas del mundo, todo un logro fruto de años de trabajo en equipo.
Durante la exposición fuimos contando cómo se han ido consiguiendo las diferentes conexiones dentro de la red, comparando el sistema con un gran puzle en el que poco a poco hemos ido encajando cada pieza. También mostramos imágenes de la fauna subterránea que hemos ido encontrando y del famoso “moonmilk”, ese curioso material tan característico del Tejuelo por su rareza y la gran cantidad que allí aparece.
La charla terminó con un animado turno de preguntas, en el que varios asistentes destacaron el enorme trabajo topográfico realizado durante todos estos años —ya vamos por más de 56.000 puntos de estaciones topográficas—.
Fue, sin duda, una jornada muy especial, llena de buen ambiente, compañerismo y muchas ganas de seguir explorando. Nos encantará volver en futuras ediciones, ¡esperamos que con nuevas historias y descubrimientos que compartir!